
Las promesas y anuncios de transformaciones radicales en 21 días, en forma de retos detox y de ejercicio inundan nuestro feed. Y aunque pueden incentivar a mucha gente a salir del sedentarismo y alimentarse nutritivamente, existe una alta probabilidad de que terminen creando relaciones tóxicas con la comida y el ejercicio, al estar asociados con privación y castigo.
Generar insatisfacción a través de dietas y programas milagrosos es una receta que funciona sólo para quienes lucran a través de ellos. ¿Por cuánto tiempo podemos mantener estos supuestos estilos de vida basados en el sacrificio? ¿Cuántos retos tendríamos que hacer?
𝐋𝐚𝐬 𝐫𝐞𝐬𝐭𝐫𝐢𝐜𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐧𝐨 𝐬𝐨𝐧 𝐮𝐧 𝐞𝐬𝐭𝐢𝐥𝐨 𝐝𝐞 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐲 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐨 𝐦𝐞𝐧𝐨𝐬 𝐬𝐨𝐧 𝐬𝐨𝐬𝐭𝐞𝐧𝐢𝐛𝐥𝐞𝐬.
En vez de seguir un plan genérico, acude a un profesional de la nutrición que pueda orientarte tomando en cuenta tus necesidades específicas.
En cuanto al entrenamiento, si tu único propósito es modificar tu cuerpo, no sólo no disfrutarás el proceso, sino que te estarás perdiendo todos los beneficios psicológicos y emocionales. La calidad y consistencia serán determinantes para que puedas mantenerte activa a largo plazo y no sólo durante 21 días.
Deja una respuesta